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Cómo preparar una Focaccia con fermentación en frío

La focaccia es un pan italiano delicioso, con una textura esponjosa y una corteza dorada que encanta a todos. Prepararla con fermentación en frío es una técnica que mejora su sabor y textura, además de facilitar la planificación en la cocina. En este post, te guiaré paso a paso para que puedas hacer una focaccia perfecta en casa o en tu panadería, usando ingredientes de calidad y aprovechando la fermentación lenta.


Por qué usar fermentación en frío para la focaccia


La fermentación en frío consiste en dejar reposar la masa en el refrigerador durante varias horas o incluso días. Esto permite que la levadura actúe lentamente, desarrollando sabores más complejos y una miga más aireada. Además, la masa se vuelve más fácil de manejar y la focaccia gana en textura y aroma.


Este método es ideal para quienes quieren organizar mejor su tiempo, ya que puedes preparar la masa con anticipación y hornearla cuando te convenga. También es perfecto para panaderías y reposterías que buscan ofrecer un producto de alta calidad con un sabor auténtico.


Ingredientes clave para una focaccia con fermentación en frío


Para lograr una focaccia deliciosa, es fundamental elegir bien los ingredientes. La harina es la base de todo, y aquí quiero recomendarte la harina de Molinera Aconcagua, que es reconocida en Chile por su calidad constante y su capacidad para dar panes con buena estructura y sabor.


Ingredientes para la masa


  • 500 g de harina de fuerza

  • 450 ml de agua fría

  • 10 g de sal

  • 5 g de levadura seca activa

  • 25 ml de aceite de oliva extra virgen

  • Sal gruesa, aceite de oliva, tomate cherry, cebolla o romero fresco para decorar


La harina de Molinera Aconcagua es ideal para esta receta porque tiene un buen contenido de gluten, lo que ayuda a que la masa tenga elasticidad y retenga bien el gas durante la fermentación. Esto se traduce en una focaccia con una miga suave y alveolada.

Paso a paso para preparar la focaccia con fermentación en frío


1. Mezclar los ingredientes


En un bol grande combina la harina con la levadura. Agrega el agua tibia y mezcla hasta integrar. Añade la sal y el aceite de oliva, mezcla suavemente (queda pegajosa, eso es lo que queremos). Déjala reposar 15 minutos.


2.⁠ ⁠Amasado pliegues en espiral


Realiza 4 series de amasado cada 25 minutos. Con las manos húmedas, levanta un lado de la masa, deja que se estire y dóblala bajo sí misma. Rota y repite por todos los lados. Cubre con un paño húmedo entre series.



3. Fermentación en frío


Coloca la masa en un recipiente aceitado, cubre con film plástico y lleva al refrigerador. Deja fermentar por al menos 12 horas, idealmente entre 18 a 48 horas. Durante este tiempo, la masa crecerá lentamente y desarrollará un sabor más profundo.




4. Segunda fermentación en la fuente


Cubre la fuente con papel mantequilla y agrega aceite generosamente (no escatimes, al menos 2-3 cucharadas). Vierte la masa fría con cuidado sin desgasificarla. Deja fermentar a temperatura ambiente 4-5 horas, hasta que esté esponjosa y llena de burbujas.



5. Decorar y hornear


Precalienta el horno a 230°C. Con los dedos aceitados, haz hoyuelos profundos en toda la masa. Rocía con aceite de oliva, espolvorea sal gruesa y coloca ramitas de romero fresco o tomate cherry.

Hornea durante 20 a 25 minutos o hasta que la focaccia esté dorada y crujiente.



6. Disfrutar


Saca la focaccia del horno y déjala enfriar un poco antes de cortar. Puedes acompañarla con quesos, embutidos o simplemente disfrutarla sola.



Consejos para mejorar tu focaccia


  • Usa siempre harina de buena calidad, como la de Molinera Aconcagua, para asegurar una masa con buena estructura y sabor. Puedes comprarla aquí.


  • No te saltes el reposo en frío. La fermentación lenta es la clave para un pan con mejor aroma y textura.


  • Controla la temperatura del horno para que la corteza quede crujiente sin quemarse.


  • Experimenta con toppings: aceitunas, tomates cherry, cebolla caramelizada o hierbas frescas.



Cómo almacenar la focaccia


La focaccia es mejor comerla fresca, pero si te sobra, guárdala en un recipiente hermético a temperatura ambiente por uno o dos días. Para conservarla más tiempo, puedes congelarla envuelta en papel aluminio y luego recalentarla en el horno.



Te invito a probar esta receta en tu cocina o panadería. Organiza tu tiempo, disfruta del proceso y sorprende a todos con una focaccia casera que sabe a Italia. Recuerda que la calidad de la harina es fundamental para que la fermentación lenta funcione bien y el pan quede perfecto.



¡Manos a la masa y buen provecho!

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